VOLVÍ A ESCRIBIR Y entonces cambiamos. Sin avisos, sin promesas. Todo se volvió ceniza donde antes hubo fuego. Cambiamos… y se extinguieron las risas. Cambiamos… y nos miramos como si nunca nos hubiéramos visto. Cambiamos… hasta no caber en la memoria del otro. Nos volvimos dos extraños con historia. Extraños… Y extraño… Extraño esas sonrisas que gritaban lo que los labios callaban. Extraño la mirada que me nombraba sin decir palabra. Extraño el temblor en mis dedos al rozar los tuyos. Extraño ese beso, tan suave, tan tuyo, tan mío… Extraño. Como ahora lo eres tú. Un rostro que conocí, una voz que me arrullaba, un alma que creí eterna. Te amé con la inocencia de quien no conoce el final, con la fe ciega de los que se lanzan sin red, con el pecho abierto… sin miedo a sangrar. Y sangré. Con la herida abierta, con el dolor al aire, con la voz en silencio. Te amé sin pensar que amar también es un riesgo. Te amé sin pensar que un día tu amor dejaría de quedarse.