No me había dado cuenta de lo rápido que pasa el tiempo hasta que miré el reloj. De repente, empecé a pensar de la vida tan acelerada que vivimos, y que cada momento depende del tiempo que marcan las agujas del reloj. Suspiré. Me tomé unos minutos para escribir mis pensamientos, aclarar mis ideas y pensar qué es lo que deseo en realidad. Yo quiero vivir mi vida, pero no quiero que se pase cómo si nada, como si no hubiera hecho nada... Si dedicas cada día, aunque sea un minuto para reflexionar, encontrarás la verdad, la paz; aquella que está en ti mismo.